El Chaltén
El Chaltén es un pueblito de montaña de aproximadamente 600 habitantes estables fundado en 1985 como punto estratégico limítrofe en el Parque Nacional Los Glaciares. Claro que para quienes se han enamorado de su naturaleza prístina y de su inmensidad es mucho más que eso. El Chaltén es, para ellos, la síntesis mejor lograda de todo lo que representa la Patagonia Argentina.
Enclavado en la confluencia de los ríos De las vueltas y Fitz Roy, El Chaltén ocupa un ancho valle glaciario, al pie de los cerros Fitz Roy y Torre. Ubicado allí donde termina la estepa patagónica y nacen los bosques andinos patagónicos, El Chaltén ofrece paisajes hermosos para el regocijo de los visitantes y el marco ideal para concretar el siempre soñado regreso a la naturaleza, hecho que no sorprende si tenemos en cuenta que nos encontramos hablando de la villa turística declarada Capital Nacional del Trekking.
A 220 kilómetros de El Calafate y a unos pocos del punto más septentrional del lago Viedma, la aldea es nueva por donde se la mire: en primer lugar, en términos de historia geológica es uno de los puntos más frescos del continente, ya que terminó de moldearse con el retiro de las grandes masas de hielo hasta su ubicación actual, hace alrededor de 10 milenios. Y en términos de historia humana, es uno de los asentamientos urbanos más jóvenes del país: fue fundado el 12 de octubre de 1985, como una forma de establecer un precedente poblacional en el área, que aún estaba en litigio con la República de Chile. Fue una iniciativa de la provincia, mediante la ley 1771, luego ratificada a través de la ley nacional 23.776, que establece la cesión de 135 hectáreas del Parque para la creación del pueblo.
Desde entonces, El Chaltén es el punto de reunión de los cientos de caminantes y escaladores que cada verano acuden al llamado del Fitz Roy, el Torre y los circos graníticos que los rodean. El mito nació en 1782, cuando el capitán Antonio de Viedma avistó por primera vez el cerro que los tehuelches del Sur o aonikenk denominaban Chaltén, que en su lengua significa “montaña humeante” (por las nubes que casi permanentemente coronan su cumbre). Los ingleses Robert Fitz Roy y Charles Darwin también lo avistaron cuando remontaron el río Santa Cruz, en 1834, y fue finalmente el perito Francisco Moreno quien lo contempló desde más cerca y cambió su nombre original por el del capitán británico, en su expedición de 1877.
Una fiesta de color
En primavera la vida explota. Los nuevos brotes emergen por doquier en los bosques, las flores decoran con su color los montes y su fragancia se disfruta junto al murmullo de los arroyos que traen las aguas del deshielo.
En el verano, con las temperaturas más cálidas, la localidad se llena de gente y alegría. Los días son muy largos y el clima es variable. Es conveniente hacer reservas previas de alojamiento para los meses de enero y febrero.
El otoño viste las montañas de tonalidades de rojizas, ocres y amarillas; junto con el azul, blanco y turquesa de los lagos y glaciares, componen paisajes que el visitante ansía retendrá por siempre en su memoria.
Con el invierno llega la estación monocromática. Blancos, grises y negros componen un paisaje místico, coronado por cielos encendidos con la aurora y el reposo del sol. El silencio impera en los senderos de acceso hasta los miradores, pintados de blanco por la nieve. Estos meses del año son ideales para el avistaje de fauna. Se puede caminar con raquetas para nieve, esquíes de travesía, escalar cascadas de hielo, patinar sobre lagunas congeladas o visitar, si las condiciones climáticas lo permiten, el Lago del Desierto, en 4x4.
El Hielo Continental Patagónico Sur constituye el campo helado más grande de Sudamérica, formado por más de trescientos glaciares, encabezados por los más grandes: Viedma, Upsala y Moreno.
Desde Chaltén se pueden realizar travesías y expediciones de diferente duración por este manto blanco, para lo cual se debe contratar un guía de montaña. La localidad cuenta con empresas que organizan esta actividad, brindando los servicios de profesionales experimentados, seguridad y conocimiento.
Otros atractivos son el lago Viedma y el glaciar del mismo nombre, el cual es el más grande del Parque nacional. Además, el lago del Desierto, con su bosque milenario de lengas y ñires, es un lugar de ensueño para acampar y realizar caminatas en lugares de una belleza única.
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